
Los microplásticos lo contaminan todo. Pero aún se estudia hasta donde llega su daño ambiental
Cada año se vierten al medio natural millones de toneladas de fragmentos de plástico, una polución que se ha extendido por todo el planeta. Pero, según detallan en Sinc, con más de 7.000 estudios publicados, los científicos aún no saben con precisión y están investigando cuáles son los efectos concretos de la contaminación microplástica en el medio ambiente.
Cada año se vierten al medio millones de toneladas de fragmentos de plástico
Con miles de estudios publicados, aún se está investigando cuáles son los efectos concretos de la contaminación microplástica en el medio ambiente
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— SINC (@agencia_sinc) April 4, 2025
Si toda contaminación es intrínsecamente negativa, y si los residuos plásticos son un problema global de nuestra era, no parece necesario demostrar que la polución microplástica es dañina. Pero ¿cuánto y cómo? No basta con dar por hechos los perjuicios medioambientales de un contaminante concreto; es necesario demostrar cuáles son, de qué índole y en qué magnitud. Solo conociendo los datos es posible saber si existen márgenes de seguridad, y de qué modo y en qué medida un nivel concreto de contaminación afectará al entorno natural.
Veinte años de microplásticos
En 2004 el biólogo marino Richard Thompson, de la Universidad de Plymouth (Reino unido), encabezaba una investigación que descubría una abundancia de contaminación por fragmentos microscópicos de plástico en los litorales de Gran Bretaña. En el pequeño estudio publicado en Science se utilizaba por primera vez el término microplásticos, una categoría que quedaría definida por un rango de tamaño entre 5 milímetros y 1 micrómetro o milésima de milímetro. Los pedazos más pequeños se clasifican como nanoplásticos.
Pero aunque Thompson y sus colaboradores comprobaban en su investigación que estos minúsculos contaminantes podían ser ingeridos por los organismos marinos, aún no tenían datos para valorar cuáles podían ser sus efectos en el medio ambiente: “Se necesita más trabajo para establecer si existen consecuencias medioambientales de estos residuos”, escribían.
Hasta el último rincón
Dos decenios después, se han publicado más de 7.000 estudios sobre contaminación microplástica, según recogían Thompson y sus colaboradores en una revisión publicada en 2024, con motivo del 20º aniversario del artículo original. Esas investigaciones han dibujado un panorama completo del problema: cada año se emiten al medio entre 10 y 40 millones de toneladas de microplásticos, una cantidad que se duplicará para 2040.
Las fuentes se reparten entre los microplásticos primarios, que incluyen componentes de los cosméticos, pinturas o pellets, y los secundarios procedentes del desgaste de neumáticos o fibras textiles y de la ruptura mecánica de toda la basura plástica. Los microplásticos han invadido hasta el último rincón de la Tierra y se han hallado en 1 300 especies acuáticas y terrestres, así como en múltiples órganos y tejidos humanos.
Pero ¿cuánto se ha avanzado en la evaluación de los riesgos ambientales? Los modelos predictivos indican posibles daños a gran escala en un periodo de 70 a 100 años. Se ha documentado la bioacumulación de los microplásticos y su toxicidad en experimentos de laboratorio. Pero a pesar de que su impacto en la salud ya figura entre las grandes preocupaciones del público, según Thompson “los análisis de riesgos detallados son limitados porque los datos sobre exposición y efectos son incompletos”.
Más plástico, menos comida
Un ejemplo de los intentos de definir y cuantificar los daños ambientales concretos de los microplásticos es la estimación de su efecto sobre la fotosíntesis, de la cual depende la productividad de los ecosistemas, tanto en agua como en tierra. En un trabajo publicado en la revista PNAS, investigadores de la Universidad de Nanjing y de la Academia China de Ciencias han reunido más de 3 000 observaciones de 157 estudios sobre el efecto de los microplásticos en las plantas.
Aplicando un algoritmo de Inteligencia Artificial para extrapolar los resultados, los autores concluyen que los microplásticos reducen la fotosíntesis en plantas terrestres y en algas de agua dulce y marina entre un 7 y un 12 %, lo que podría disminuir de un 4 a un 14 % las cosechas de arroz, trigo o maíz.
Pero este estudio es también una muestra de la dificultad de llegar a efectos tan precisos con una metodología rigurosa que resulte convincente. Según expone a SINC Roberto Rosal, catedrático de Ingeniería Química de la Universidad de Alcalá de Henares especializado en contaminación plástica, el trabajo de los investigadores chinos es cuestionable: entre otras objeciones, las concentraciones de microplásticos son enormemente superiores a las ambientales, algunos de los plásticos incluidos no son relevantes y la toxicidad solo se estudia a corto plazo.
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